La relación entre Sebastián y Emma había avanzado en silencio, pero cada día que pasaba, las murallas que habían construido alrededor de sus corazones comenzaban a desmoronarse, aunque de manera muy lenta y cautelosa. Había una constante tensión entre ellos, una mezcla de deseo y desconfianza que marcaba cada interacción. Sin embargo, lo que antes era una guerra de voluntades, comenzó a tornarse en un complicado juego de emociones sinceras, aunque difíciles de aceptar.
El lunes siguiente a la c