—¿Cenar como una cita? —Me mira extrañada.
—Algo así, como amigos, ¿no?
M****a, que tonto soy.
—Ok —ella sonríe y me besa, al menos no lo tomó mal.
Entregamos los vestidos y nos fuimos sin comprar uno, tal vez otro día nos dediquemos a comprar en vez de follar. Llegamos al apartamento y nos arreglamos para salir a nuestra cita entre amigos. Mi corazón está roto y Sam merece a alguien sano.
Llevo a Sam a un restaurante italiano de nuestras familias, el que acabamos de abrir hace unas semana