La ciudad protagoniza mi vista, y también admiro las estrellas y la luna, muy lindo, aunque hace mucho frío, sabía del conocimiento del clima aquí, pero uno nunca sabe cuánto puede aguantar hasta que llega al lugar.
Aún así, no pienso irme, cierro mis ojos y respiro profundamente disfrutando del grandioso aroma de la noche y de sus sonidos nocturnos, aunque si te concentras bien ignorando el ruido de la ciudad, logras escuchar a unos cuantos animales coleados.
—Es lindo, ¿verdad? —escucho una