Llegan a unos pasillos con muchas puertas y se detienen en una donde dice “Alessandro Libertella”, el chico abre la puerta y entran los dos.
—Un gusto, mi nombre es Pablo. —Sam se voltea y estrecha la mano de aquel chico.
—El gusto es mío, me llamo… —la interrumpe.
—Samantha, eres la novia del joven Libertella, él abonó mucho dinero para este concierto y además pidió abrir el concierto para dedicarle una canción a usted. —Ella lo ve confundida—. Seguramente no entiendes nada, soy el asistente d