—¡Pasa!
Abren la puerta, era Bianca, Alessandro y Sam tenían habitación separadas porque así lo había pedido Sam.
—Te traje un té. —Sonríe con una taza en las manos—. ¿Está segura de que no quieres un doctor? —Se acerca un poco más, Sam se sienta, recibe la taza de té y lo bebe poco a poco.
—Segurísima. —Bianca la ve insegura y toca la frente de Sam, se preocupó aún más.
—Tienes la fiebre alta, no me importa si no quieres, llamaré un doctor. —Se da media vuelta y Sam le sujeta la mano.
—¿Por qu