Capítulo 34: La supervivencia del más apto.
No lo pensé dos veces y lo golpeé en las bolas. Se dobló a la mitad hasta caer de rodillas.
No había mucho lugar donde correr, mucho menos donde esconderse. ¡Santo cielos! Estaba atrapada en medio del mar, en una pequeña superficie sobre el agua. ¿Qué carajos podía hacer?
Fui hasta el tablero y con manos temblorosas tomé la radio.
—¡Ayuda, ayuda! ¿Pueden escucharme? Un hombre está intentando matarme —presioné la radio mientras que con la otra mano hice el intento de prender el bote.
Este no