Cuando una de las sirvientas nuevas entró a la habitación y me informó que Frederick me quería en su estudio, miles de escenarios pasaron por mi cabeza y ninguno fue bueno. ¿Había decidido matar a Willy? ¿Había leído las cartas? ¿Habían matado a Ana?
Corrí hasta la mesita de noche y vi el montón de cartas apiladas dentro del cajón. En la misma posición en la que lo había dejado.
«Muy bien, eso no era»
Di un pequeño desvío hasta la habitación de Arturo, para asegurarme que Willy estuviera con