Mundo de ficçãoIniciar sessãoEira Drayton tenía claro lo que quería: dirigir la empresa familiar… y amar en secreto a Killian Alde, el hombre prohibido que le robaba el aliento. Pero todo se rompe cuando Killian, bajo los flashes de las cámaras, le propone matrimonio a otra. Herida, Eira intenta alejarse, pero él no está dispuesto a dejarla ir. Y cuando el pasado golpea la puerta, con Íker Vael, su viejo amor decidido a recuperarla, todo parece volverse aún más caótico. Lo que Eira no sabe es que el juego apenas comienza. Porque pronto, un tercer hombre irrumpirá en su vida. Uno que podría ser el definitivo. Uno que podría enseñarle que el verdadero amor… no siempre viene del lugar que imaginas. ¿Se atreverá Eira a romper las reglas? ¿A elegir el deseo… o el destino?
Ler maisCapítulo 81— Amor real Narrador Con sus ojos fijos en la prueba de embarazo que se encontraba entre sus manos, Eira no daba crédito a lo que veía, se supone que ella se estaba cuidando, que era imposible un embarazo a estas alturas, por lo que se colocó de pie. Que si bien tenía días sintiéndose un poco mal, jamás esperó que ceder a la petición de Rachel para hacerse una prueba de embarazo, saliera positiva. Apretando la falda de su amplio vestido pues el gran día había llegado, el día en el que uniría su vida a Adams, Eira inhaló, y exhaló aire tratando de mantener la calma cuando en realidad sentía como su corazón latía con fuerza por miedo a que King pensara que se había embarazado a propósito, y sollozando, su amiga al escucharla ingresó a la habitación. —¡Hey! ¿Pero qué pasó? Llegando junto a ella, Rachel tomó asiento a su lado al verla sinceramente descolocada, y apretando sus manos en un intento de ayudarla a recuperar la calma, murmuró sabiendo de antemano la respuesta. —
Capítulo 80— Libre al finNarradorLos días pasaron y con ellos la relación de Eira y King se iba fortaleciendo; él, con cada día que pasaba, le demostraba a ella lo mucho que la amaba, y ella también lo hacía sentir correspondido. Por otra parte, Rosalía, al ver a su hija feliz con Adams, lo aceptó sin objeción alguna. Por supuesto, no sin antes estudiarlo meticulosamente para asegurarse de que fuera merecedor del amor de Eira.Jade cada vez se hacía más grande, y con ella, el tiempo junto a Maira y Killian cada vez era mayor. No había día en el que su padre no fuera a verla, comprendiendo que el único lazo que lo unía a Eira era su pequeña y la amistad desinteresada que empezaba a nacer.—¡Te atraparé!Jugando a las atrapadas con Jade, Killian disfrutaba de una tarde junto a ella. Los últimos días habían sido complicados, tensos y desesperantes. No solo se había asegurado de sacar a Vael de una buena vez de D&A haciéndose con sus acciones, sino que también la demanda de divorcio se
Capítulo 79— Sonreír con alguien másNarradorOrdenando su ropa tras el intenso momento, Eira y King trataban de parecer tranquilos cuando no lo estaban, cuando los espasmos no dejaban de azotar su cuerpo. Ese reencuentro no solo fue físico, carnal sino más allá, más intenso, más profundo hasta el punto que sus corazones no podían parar de latir. Adams, con su propuesta, fue muy sincero, quería pasar el resto de su vida junto a Eira, y ella, encantada de estar junto a él, quien le regresó esa confianza que necesitaba, ese amor propio que perdió en un punto, y era eso lo que más adoraba de él.Escuchando cómo la puerta era golpeteada ligeramente, Drayton le regaló una sonrisa cómplice a Adams mientras terminaba de alisar su falda tratando de disfrazar lo sucedido antes, y caminando hasta la misma, la abrió para ver de quién se trataba.—Como te dije una vez, terminara con ese asunto... —Ingresando a la oficina con la mirada centrada en su teléfono, Killian ni siquiera notó que Eirá se
Capítulo 78— Destino Narrador King se acercó sin vacilar. En dos pasos ya la tenía acorralada contra la puerta. Su cuerpo frente al de ella, sin tocarla aún, pero tan cerca que podía sentir su respiración chocar. —Que te amo, Eirá. Te amo como un maldito demente —Siseó sobre su piel. A lo que la respiración de Eirá se agitó. Elevando su mentón trató de parecer serena cuando en el fondo el regocijo la invadía, y remojando sus labios en un intento de mantener la calma, respondió: —Dilo de nuevo... Más alto... Quiero escucharlo otra vez. Adams, sin resistirse más, la tomó del rostro con brusquedad y le estampó un beso feroz, cargado de todo lo que se había estado guardando. No le dio espacio ni al aire. La besaba con furia, con hambre, mientras el calor entre las piernas de Eirá ya le había subido por el abdomen. Sentía el pulso latirle en lugares que no podía controlar. King levantó su falda sin pedir permiso. La subió por sus caderas con las palmas abiertas, dejando al descu





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