Capítulo 78— Destino
Narrador
King se acercó sin vacilar. En dos pasos ya la tenía acorralada contra la puerta. Su cuerpo frente al de ella, sin tocarla aún, pero tan cerca que podía sentir su respiración chocar.
—Que te amo, Eirá. Te amo como un maldito demente —Siseó sobre su piel. A lo que la respiración de Eirá se agitó.
Elevando su mentón trató de parecer serena cuando en el fondo el regocijo la invadía, y remojando sus labios en un intento de mantener la calma, respondió:
—Dilo d