Capítulo 43.
El mercader no volvió a mirarme después de entregarme.
—Ha sido un placer hacer negocios con usted —dijo con una sonrisa exageradamente amable mientras recibía el pago.
Ni siquiera esperó a que el hombre que acababa de comprarme respondiera.
Se dio la vuelta y desapareció entre los demás comerciantes.
Lo observé alejarse.
No porque esperara algo de él. No porque me importara.
Sino porque quería recordar cada detalle del rostro del hombre que había vendido mi libertad
Si sobrevivía