Capítulo 25
Magnus
La orden me atravesó todo el cuerpo, deteniendo mis movimientos, como si mi decisión no contara y solo debiera hacerle caso a las palabras de Dominic.
“Apártate y no es una sugerencia. Te lo ordena tu Alfa.”
Sentí el peso de esas palabras clavarse en mi pecho como garras. Mi lobo, ese que siempre había respondido al mando de un Alfa sin pensarlo dos veces, se revolvió dentro de mí con un gruñido bajo y rabioso. No era un simple sonido; era una guerra. Mis rodillas se doblaron