Capítulo 44
Magnus
El aire cambió antes de que el primer sonido llegara a mis oídos. No fue un crujido de ramas ni el siseo del viento entre los pinos; fue el olor.
Un hedor denso, rancio y cargado de una ambición podrida que conocía demasiado bien. Manada Colmillo del Bosque. Su Alfa, un ser cuya sed de territorio solo era superada por su falta de honor, estaba cerca. Demasiado cerca.
Me detuve en seco, hundiendo las garras en la tierra húmeda para frenar la inercia de mi propio peso. Sentí el