Emma
Me sacaron de la celda cuando todavía no sabía si era de día o de noche.
Una guardia golpeó los barrotes con una vara y todas las mujeres se movieron antes de que yo entendiera qué pasaba. Algunas se sentaron, otras se apartaron, una se rio desde el fondo. Yo estaba acurrucada en una esquina, con las muñecas adoloridas y los ojos pesados de no dormir. Había pasado la noche escuchando respiraciones, insultos, uñas raspando piedra y la voz de Magnus metiéndose en mi cabeza cada vez que el mi