24. Una llamada de emergencia
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Noelia
El teléfono vibró sobre la mesa de noche y, aunque apenas eran las cinco de la mañana, algo en mi pecho me decía que debía contestar.
—¿Hola? —mi voz sonaba rasposa, cargada de sueño.
—¿Noe? Soy yo —la voz de Seraphina salía entre jadeos—. No me preguntes nada, por favor, solo… ven por mí. Estoy cerca de la calle 7. Hay una panadería, creo que se llama "La Esperanza". Me escapé… él quería… él quería que lo perdiera. No me dejó decidir.
—Ya voy —dije, sin nada más en mi mente que busca