98.
MICHAEL
Los días en casa comienzan a mezclarse unos con otros, igual que antes lo hacían en el hospital. Pero aquí el silencio es diferente. Aquí no hay monitores pitando ni enfermeras caminando por los pasillos. Aquí solo está el sonido irregular de dos recién nacidos aprendiendo a respirar, a moverse, a existir.
Y mi propio corazón intentando adaptarse a una realidad que nunca imaginé.
Han pasado algunos días desde que salimos del hospital con los bebés. No sabría decir exactamente cuántos.