78.
MICHAEL
La culpa no llega de golpe.
No es un relámpago que te parte el cielo, no es una explosión que te deja sordo. La culpa es más cruel que eso. La culpa se arrastra, silenciosa, pegajosa, como una sombra que se te sube por la espalda cuando crees que estás haciendo lo correcto. Y hoy, mientras conduzco por la ciudad por quinta vez, mientras repito las mismas calles, las mismas avenidas, los mismos semáforos, la culpa me muerde con dientes afilados.
Porque la verdad es que… yo no estuve bus