115.
MICHAEL
El ruido del centro comercial me golpea apenas cruzo las puertas, una mezcla de voces, pasos, música de fondo y movimiento constante que contrasta demasiado con el silencio controlado que dejé en casa. Por un instante me quedo quieto, con las manos en los bolsillos, observando a la gente ir y venir como si cada uno tuviera claro a dónde va, qué busca, qué necesita… y yo, en cambio, me siento suspendido en medio de todo eso, con una lista mental que no deja de cambiar, de crecer, de vol