Cap. 208: El niño más valiente.
Nikolai mantuvo la mirada fija en ella, sin desviar los ojos. Dio medio paso hacia el frente, acortando esa distancia formal que siempre mantenía.
Por un segundo, sintió el deseo de confesarle que no tenía que buscar a nadie, que él la amaba en silencio desde el primer día.
Sin embargo, la disciplina de Nikolai se impuso en el último instante.
—En algún lugar debe estar lo que usted busca, mi señora —respondió Nikolai, con esa voz grave y seca de siempre, aunque un leve matiz ronco delató el