Cap. 207: Carta de liberación.
Unos días después, el sol de la tarde se filtraba con suavidad por los grandes ventanales del despacho de la mansión. Dominic entró con paso tranquilo, encontrando a su madre descansando en un sillón individual, con un libro cerrado sobre el regazo y el semblante sereno. Él se acercó en silencio y se sentó en el borde de la mesa, quedando de frente a ella.
—Hablé con los médicos de la clínica hoy temprano —comenzó Dominic, atrayendo la atención de Leonor—. Mi papá está respondiendo bien al trat