CAP. 248. EXTRA-20
Danna terminó de abrocharse el vestido con dedos aún temblorosos. La resaca física casi había desaparecido, pero una opresión amarga le apretaba la garganta. Evitó a toda costa cruzarse con los ojos de Dimitric en el espejo mientras juntaba sus cosas con una prisa torpe y desesperada.
—Voy a mi loft a empacar —dijo, rompiendo el espeso silencio de la habitación sin mirarlo directamente—. Tengo que volver a San Francisco hoy mismo.
Dimitric, erguido cerca de la ventana con la compostura impecabl