C8: Las pruebas del engaño.
Dominic se quedó helado. No apartó las manos, pero sus dedos no se movieron. El aire en la habitación pareció espesarse. No esperaba una noticia así, no tan pronto.
—¿Dominic? —insistió ella, buscando su mirada—. Estoy embarazada.
Él parpadeó, recuperando el control de sus facciones. Forzó una sonrisa.
—Qué alegría —respondió.
La atrajo hacia sí, la abrazó y la besó en la frente. Sus movimientos fueron mecánicos, precisos, pero vacíos. Mientras Sarah se aferraba a él, Dominic miraba por encim