Antes de que ella bajara por completo la ventanilla.
Aquellos ojos verdes y afilados. El cabello oscuro y lacio que siempre llevaba recogido en un moño impecable con una pinza de garra. La forma en que me sonreía, como si hubiera estado esperando encontrarme varado en una zanja en un camino secundario por la noche, como si todo fuera parte de un plan que había hecho a principios de semana.
Conociéndola, era muy probable que así fuera.
—Fiona —dije secamente a modo de saludo.
—Alfa Gideon —el