Al salir, su hermana la esperaba ansiosamente afuera del despacho, Eos sintió cómo la tomaba de la mano y la conducía hacia su habitación. Una vez allí, se sentaron juntas en la cama. Eda preocupada por la expresión indignada en el rostro de su hermana, no pudo contener su curiosidad y preguntó.
—¿Qué pasó Eos? ¿Qué acuerdos llegaste con él?
Ella miró a Eda con una mezcla de frustración y enojo antes de comenzar a hablar.
—Ese alfa era un pervertido, un completo idiota dominante. ¿Puedes creer