Zeus intentó correr detrás de ella, pero sintió que algo envolvía su pata trasera derecha. El lobo gruñó, y la raíz lo soltó. Cuando se sintió liberado y salió a toda velocidad en busca de la ninfa coqueta que lo había cautivado, pero no pudo encontrarla. Por un rato, percibió que el bosque lo tenía dando vueltas por el mismo lugar, pensó que era esa traviesa que no quería que lo siguiera, susurró mentalmente: "Deja que te atrape y te daré tu castigo por coqueta".
Zeus caminó hacia su manada y