Danna habló con voz molesta, pero en su interior estaba encantada de que fuera él quien lograra calmar su celo.
—Después de transcurrir estos tres días, regresaremos a la normalidad. No creas que he olvidado cómo me trataste en el pasado, debí obedecerte por ser una simple omega, pero ahora que soy tu reina, tú debes obedecerme.
Eros le levantó la barbilla con la mano que tenía libre y la obligó a mirarlo mientras le susurraba.
—Entonces, voy a aprovechar estos tres días para complacerte y demo