Danna caminó hacia Maya, quien la esperaba con una túnica en la mano.
—Danna, esto fue lo único que pude encontrar para que te pongas.
Danna rasgó su vestido, se quitó las mangas y unió las dos partes de abajo para que pareciera un pantalón y le fuera más cómodo moverse.
—Esta ropa no será impedimento para que derrote a esa loba.
En ese momento, una carcajada resonó en el lugar.
—¿De qué te ríes? —preguntó Danna.
—Danna, cuando ganes, Eros te pedirá que seas su luna y tendrás que casarte con él.