Mundo ficciónIniciar sesiónUna semana después
No hemos salido de la habitación ni siquiera para comer, porque escasamente lo hacemos. Mi alimento es su energía y mi sed es saciada con sus besos, por lo que, cuando el periodo en celo finalmente llega, me siento muy débil.La habitación se encuentra cargada de nuestras feromonas con tanta intensidad que embriaga. Parece un gas tóxico que debilita, pero, lo que me resulta un peligro, soy yo, al ver como el hombre a mi la






