Mundo ficciónIniciar sesiónEl hombre cuyo nombre desconozco, deja de dudar de mí o al menos no lo demuestra verbalmente, ya que, se queda en silencio. Es por eso, que me concentro en sentir el latir frenético del corazón de Edmond, mientras su calidez me envuelve.
— Me siento agotada.— No sé si puedas dormir, buscaré a alguien que te atienda en casa para que no te sientas mal, amor.— Puedes dormir, eso no le hará daño a tu bebé,






