Mundo ficciónIniciar sesiónEdmond entra conmigo a la casa y de inmediato, me asusto porque hay dos filas de personas serias y firmes que se inclinan hacia nosotros, saludándonos con tanta fuerza que parece que estamos en el ejército.
— ¡Bienvenidos señores Waldorf! — saludan todos.— Esto no me lo esperaba.— No lo he pedido, pero, me enorgullece que puedan pensar por su cuenta, ya que, es una agradable muestra de respeto hacia los señores de la c






