Mundo ficciónIniciar sesiónEsta vez es mi momento de abrazar a Carolina y como antes, llora desconsoladamente, mientras yo palmeo un poco su espalda para que recuerde que no está sola. Es así como duramos varios minutos sin yo saber qué es lo que debería hacer.
No, sí sé que es lo que debería hacer, pero, no quiero hacerlo. Yo no deseo dejar la manada que ha sido tan buena conmigo cuando no lo merecía y aun no lo merezco.‘Por eso Robert me trataba






