La luz tenue del salón privado apenas dibujaba las siluetas en penumbra. La joven, sentada sobre las piernas de Diego, apenas respiraba. Los nervios la tenían inmóvil.
Había escuchado rumores sobre él. Que alguna vez estuvo enamorado de Olga Lima, pero que después se obsesionó con su hermana menor, Elsa. Y que, sin saberse bien por qué, Olga había terminado fuera del mapa. Con una historia así, pensó la chica, Elsa debía ser una de esas mujeres capaces de enredarle la cabeza a cualquiera: peligr