La luna llena había ido y venido, el efecto que había provocado ya se había disipado, y la manada había regresado a su rutina habitual.
Todos excepto Ariel.
Desde que entraron en la nueva casa, había sido atormentada por una horrible pesadilla, y quedarse dormida había comenzado a parecerle una tarea agotadora.
Las pastillas para dormir que Kane le había traído estaban haciendo efecto, pero muchas veces se despertaba en mitad de la noche con el camisón empapado de sudor y permanecía despierta h