Ariel volvió a ello al día siguiente, y esta vez estaba decidida a descubrir quién demonios era el remitente del mensaje. Por suerte para ella, Claudia había incursionado en la tecnología como pasatiempo, y eso iba a facilitarle el trabajo.
Ariel había optado por una llamada; llegaría más rápido a ella, pero miró el reloj de la pared y supo que sería imposible.
Estaban en diferentes zonas horarias, y Claudia seguramente estaría profundamente dormida a esas horas. La mujer amaba dormir más que c