—Hola, señoritas.
Ariel mostró una amplia sonrisa al acercarse a las mujeres, aunque ahora que lo pensaba, probablemente había parecido una acosadora.
—Hola, ¿podemos ayudarte? —respondió una de ellas, aunque apenas le dedicó una mirada. Estaba concentrada en su teléfono, sonriendo despreocupadamente.
—Sí, reservé una habitación aquí anoche.
Ariel explicó, esperando captar su atención, pero ninguna le prestó el menor interés.
—Soy nueva en la zona y esperaba que supieran de algún lugar donde pu