La alarma ensordecedora sonó en la cabeza de Kane; aquel nombre desencadenó algo que él había creído enterrado en su pasado. Miró a su pareja; el fuego ardiente en sus ojos estaba completamente dirigido hacia él, y no sabía qué pensar.
—No entiendo qué, cariño. ¿Qué está pasando?
—No me tomes por una idiota, Kane; dije, ¿quién es el Alfa John? —tronó Ariel, apretando los dedos en un puño. Deseaba desesperadamente golpear algo en ese instante, y todo lo que le venía a la mente era su rostro.
Nun