—¿Maddie? —Ariel miró a la mujer frente a ella, preguntándose por qué demonios estaba allí. Bajó la vista hacia el paquete que sostenía, observándolo con desagrado.
¿Pensaba irse con ella?
—¿Qué haces aquí?
—¿Qué crees que hago aquí? —Maddie la miró con un desagrado similar, sin importarle sus ojos rojos ni el moqueo que casi le corría por la nariz.
—Mira, este es el peor momento para una pelea, Maddie. Ya te dije que no tengo nada que ver con tu pareja; yo tengo la mía propia… —Ariel se interr