Un año después…
Bratt camina con nerviosismo en medio del campus de la universidad que se encuentra en otra ciudad, decidido, aunque muerto del miedo. Sus manos tiemblan de manera involuntaria, como si todo un terremoto estuviera ocurriendo dentro de su cuerpo y todo debido a esas emociones caóticas y contradictorias que están tomando el control de él en ese momento.
A los temblores se le suman el exceso de sudor, las palpitaciones fuertes de su corazón y la resequedad en la garganta. Para él,