Después de saludar a varias personas, Lilia se escabulle del gentío y se sienta en una banqueta que se encuentra al frente de una fuente gigante.
Ella admira las gotas caer de forma magistral, cuyo brillo colorido le da una apariencia fantasiosa al lugar rodeado de luces de diferentes colores.
Lilia suelta un suspiro del aburrimiento porque se siente fuera de lugar, entonces decide llamar a sus amigas para saber si ya llegaron a la celebración.
Cuando va a teclear, escucha su nombre en boca de