Un mes después...
Lilia se ha quedado inerte en su lugar y con la piel pálida. Tenía tanto tiempo que no escuchaba su voz, que volver a oír su timbre agudo y elegante le causa mucha conmoción.
—¿Todo bien? —pregunta la niñera, quien le está dando de comer al niño.
—Sí... —balbucea ella con voz trémula y se dirige a su habitación con la intención de poder tener privacidad en su llamada.
—Lilia, ¿estás ahí? —le pregunta Bratt al no recibir respuesta de su parte.
—Sí, estoy —contesta más calmada m