Maitê Moreli
— Conocí a Edward de la forma que ya te conté, como si tú hubieras estado en su lugar. Fue hace poco más de un año. Él era amable, cariñoso… Recuerdo a mi madrina diciendo que los extranjeros, especialmente los estadounidenses, solo querían divertirse con latinas. Quizá por eso al principio me mostré un poco recelosa con él. Pero venía, al menos, un fin de semana al mes para estar conmigo.
— ¿Y no había nada más íntimo entre vosotros?
— No. Ya te lo expliqué… Se lo dije a él tambié