May Alencar
Él me hablaba de amor todo el tiempo. En su cabeza, ese amor era real, intenso, casi palpable… pero en la mía no había nada. Absolutamente nada. Ningún recuerdo. Y eso me consumía por dentro, como si una parte de mí hubiera sido arrancada.
Solo sabía que era verdad que estuve embarazada por la leche que todavía tengo que extraer todos los días para que no se me acumule y me dé fiebre, ya que no puedo tomar el medicamento que la corta. Si no fuera por eso, jamás creería que me habí