Narrado por Luisa
Dominic me entregó una cajita negra, mirándome de una forma tan tierna que sentí, por un segundo, derretirme por entero.
— Abre la caja, mi ángel — pidió mientras yo analizaba la pequeña caja desde todos los ángulos, pensando en qué tipo de joya podría guardar esa cajita.
¿Un collar? ¿Aretes? Al menos sabía que esta vez no habría una alianza allí dentro.
Tan pronto abrí la caja, perdí el aire por un corto instante al notar que en ella había un hermoso anillo de oro blanco con