Gracias al maquillaje, había logrado tener una apariencia más aceptable y con menos cara de chica deprimente y llorona.
Pero llorar había, de alguna forma, ayudado a descargar mis sentimientos malos. No, en realidad: tener a Dominic a mi lado había ayudado a sentirme mejor, a pesar de lo que el día de hoy representaba para mí. Un día fúnebre.
Me sacaron de mis pensamientos al oír un golpe en la puerta de la habitación.
— Puede pasar — dije al mismo tiempo que terminaba de pasarme la base en mi