EPÍLOGO - UN AÑO DESPUÉS
Miré el reloj en mi muñeca con una leve sonrisa, satisfecho.
Hoy era sábado, así que solo tendría que revisar algunos documentos en casa y después, bueno, me tomaría un buen tiempo para estar con mi angelita y nuestros hijos.
Estaba pensando seriamente en llevarlos de paseo a un lugar tranquilo, quizás un picnic. Pero cuando abrí la puerta de la oficina, la imagen que tuve ante mis ojos fue casi increíble, tanto que por un momento quedé paralizado.
Llevaba medias tres c