Isabel
El trayecto de regreso a la mansión es un ejercicio de supervivencia emocional. El silencio dentro del Range Rover no es tranquilo; es una criatura viva que respira con nosotros, pesada y cargada de una electricidad que hace que el vello de mis brazos se erice. Samuel se ha quedado profundamente dormido, con su cabecita apoyada en mi regazo, ajeno a la tormenta que acaba de estallar entre Dante y yo.
Bajo la mirada hacia mi pierna. Se siente extrañamente ligera sin el peso del yeso, pero