71. Estoy perdida
Isabel
Salimos del consultorio a paso rápido. Marek va unos metros por delante, despejando el camino, mientras Matteo me lleva del brazo, ayudándome a mantener el equilibrio mientras yo cargo a Samuel, que ha escondido el rostro en mi cuello.
El hospital ya no es un lugar de curación; es una ratonera. La gente corre en todas direcciones, los gritos rebotan en las paredes de mármol y el sonido de las alarmas es ensordecedor. Por un momento, creo que vamos a lograrlo, que alcanzaremos la salida t