29. Puedo hacerlo bien
Dante
Me quedo en silencio. Nadie me habla así. Nadie se atreve a decirme lo que soy o lo que siento. La mayoría de la gente baja la vista cuando paso; ella me está diseccionando con esos ojos claros que parecen ver a través de mi armadura de mercenario.
Veo cómo toma aire con fuerza, llenando sus pulmones de valor, y empieza a avanzar hacia mí. El sonido rítmico de su muleta sobre el mármol marca los latidos de mi propio pulso. Con cada paso que da, mis músculos se contraen, poniéndose en guar