Dante
La luz parpadeante y cruda del reflector de tungsteno suspendido del techo corta la penumbra de la bodega en la zona industrial, dibujando sombras alargadas y grotescas sobre los muros de concreto descascarado. El olor a humedad, aceite de motor viejo y óxido inunda el ambiente cerrado del búnker. Me mantengo de pie en el límite de la oscuridad, con los brazos cruzados sobre el pecho y el peso de mi revólver reglamentario enfriándose contra mi costado. Mis botas militares están plantadas