Patricia hoy estaba radiante.
Era la única forma de describirlo. Desde que se enteró del embarazo de Natasha, parecía haber recuperado diez años de vida de golpe. Sus ojos brillaban con una determinación que Alexander no le había visto en mucho tiempo. Caminaba por los pasillos de la mansión con paso firme, haciendo llamadas constantes y hablando del futuro heredero como si ya estuviera sosteniéndolo en brazos.
Aquella mañana no fue diferente.
Alexander apenas había terminado su café cuando esc