Al dia siguiente, Damián arrojó el periódico sobre la mesa con fuerza. El sonido seco resonó en la oficina vacía, rebotando contra las paredes de cristal que ofrecían una vista panorámica de la ciudad iluminada.
Alexander y Natasha... Perfectos. Elegantes. Sonriendo para las cámaras como si el mundo entero les perteneciera. La fotografía ocupaba casi media página, capturada con esa precisión que solo los mejores fotógrafos de la alta sociedad podían lograr.
Alexander sostenía a Natasha con apar